Contigo siempre quiero fumar

Esta tarde me rondaba por la cabeza un pensamiento…aquella siesta, tú y yo, sin relojes marcando horas vacías. Tú haciéndome disfrutar y yo viéndote gozar. Se puede decir que fue un polvo bien duro, que nuestros cuerpos estaban desinhibidos, poseídos por movimientos salvajes, entregados por completo al placer y yo convertida en la princesa de tus vicios. Mas tarde, y ya exhaustos, te vi observando el humo de mi cigarro, humo denso, enigmático, adictivo, como nuestro sexo, y yo, fumando, con el cuerpo y el rostro complacido y tú sencillamente mirándome, por eso contigo siempre quiero fumar más.

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